La Iglesia

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La primera referencia histórica escrita sobre Rollán se refiere precisamente a su iglesia. Consta en uno de los Documentos Reales de Alfonso IX de León, que recoge Julio González en su libro <Regesta de Alfonso IX>. Es del 14 de marzo de 1194, y en ella se dice que el Rey incauta a Pedro Pérez de Villafranca (del Bierzo) la iglesia de San Juan de Rollán. Sin duda se trata de una iglesia románica de la que aún se conservan restos como: frescos -que aún deja ver el retablo actual a sus lados- y varios sillares repartidos por sus muros en los que se aprecian: cruces “paté” (con restos de pintura), cruces de pétalos y también símbolos geométricos que identificaban a los canteros.

Hay una piedra invertida o sillar fundacional con una inscripción incompleta donde puede leerse “Era (símbolo de mil) CCXX”; es decir, año 1220. Pero esta datación es de la “era hispánica”, que cuenta 38 años más que la “era cristiana” (por la que nos regimos); luego, estaríamos hablando del año 1182.

Desde principios del siglo XIII y hasta diciembre de 1873, que pasa a la Diócesis de Salamanca, Rollán perteneció a la Orden Militar de Alcántara (“nullius diócesis”), con importancia dentro de ella, pues fue un Priorato, dependiente de la Encomienda de la Magdalena.

La iglesia actual se construyó a principios del s. XVI. Probablemente con la denominación, que aún conserva, de San Lorenzo Mártir. Tenía un retablo central y dos laterales, todos ellos de madera. Pervive su estilo gótico inicial en el ábside o capilla mayor con: un frontal semicircular, dos bóvedas de terceletes que arrancan –a mitad de los muros laterales y frontal- de nueve columnas adosadas. Éstas se corresponden con nueve contrafuertes exteriores. El ábside termina con un gran arco ojival. A partir de él arranca la nave, donde sólo queda de esa iglesia gótica parte de los muros laterales. Al sur una puerta de entrada precedida por un atrio (Éste desapareció dejando en su lugar el Centro Parroquial (año 1951))

En 1679 se produce una reforma en la sacristía donde se encuentra el archivo parroquial al que, en el año 1703 (la noche del 11 de septiembre), un incendio causará una importante pérdida de sus libros.

En 1735, se construye la Capilla de San Antonio. En ella se ubicó el baptisterio durante casi todo el siglo XX.

Entre el año 1774 y 1784 se cambia el retablo central y se eliminan los laterales. El nuevo retablo, neoclásico, es el actual. Conserva en su parte alta los escudos de Monroy y Rodríguez de las Varillas; y más arriba el escudo de la Orden de Alcántara con la corona real.

En el año 1898, y debido a un sensible incremento demográfico, se produce una gran reforma consistente en ampliar la nave hacia el oeste, y en darle más altura a dicha nave. Con este motivo desaparecen la puerta ubicada bajo el campanario y el baptisterio que se encontraba al norte. La nueva puerta en la parte trasera de la nave se ubica al norte (la actual).

Como ya dije anteriormente, en enero de 1951 se hace un Centro Parroquial de Acción Católica, en el lugar del atrio. Con ello, el acceso por la puerta sur, que era la principal, queda eliminado casi por completo.

La última semana de marzo de 1990 se realiza el apeo de la parte superior de la espadaña que, desde hacía tiempo, presentaba un desplome con riesgo de venirse al suelo. Hasta abril de 1993 no vuelven a sonar las campanas en la nueva espadaña levantada.

En noviembre de 1993 se realiza el rejuntado del muro norte, después de quitarle el mortero de cal que tenía.

Por último, destacar entre el conjunto de imágenes (la mayor parte de ellas ahora ubicadas en la denominada Capilla de San Antonio), unas cuantas tallas, entre ellas: San Lorenzo, Santa Águeda y Santa Bárbara.

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